El porqué de darle otra vuelta a Sekiro

                  Lo que te enseña Sekiro, no te lo enseña otro.

Muchos ya os habréis acabado Sekiro: Shadows die twice, otros no lo habréis empezado, y otros simplemente os habréis quedado atrapados en alguna situación o en el combate contra algún boss. Permitirme el lujo de pediros una vez más que le deis una segunda oportunidad, o que no tiréis la toalla a la primera. Jugarlo, disfrutarlo, acabarlo y aprender mucho de él, porque es un juego que os va a enseñar mucho de la vida, ya no solo la primera vez que lo acabéis, sino durante su segunda vuelta, y quien sabe si en una tercera.

¿Porque digo esto? porque si en su primera vuelta, os encontrareis con un Sekiro que es en sí una carrera de fondo y superación, de ensayo y error, y que os va a mostar como sobreponeros a los problemas con esfuerzo y tenacidad. Durante su segunda vuelta os va a enseñar a no dormiros en los laureles. Ya que por mucho Sekiro que seáis, y por muchas cuentas de oración que tengáis, siempre habrá alguna situación que se os atragante o algún rival suficientemente fuerte para daros más de un quebradero de cabeza.

                                 No te duermas en los laureles

Os lo digo por experiencia propia, ya me encontraba en mi segunda vuelta y me sentía como un verdadero shinobi, un dios entre los mortales. Ya no me hacía falta asesinar a mis enemigos a hurtadillas y me enfrentaba a todos ellos cara a cara. Llegue al combate contra la Dama Mariposa sin sufrir ninguna muerte, incluso supere a la anciana ninja sin novedad ninguna, pensé que ya estaba todo superado, ya nadie me podía parar… me equivoque. Llegue a lo alto del castillo Ashina y allí estaba el gran Genichiro esperándome. Mis primera palabras fueron “te voy a reventar“, fueron mis primeras y últimas palabras con sentido durante más de dos horas. Lo único que salieron de mi boca durante ese par de horas fueros juramentos e insultos dirigidos hacia Genichiro y toda su familia.

Nunca me había enfadado con Sekiro hasta ese momento, pero claro, no era un enfado hacia el juego, sino hacia mí mismo por confiarme y pecar de prepotente y obstinado. Yo sabía que lo podía superar, porque ya lo había matado y eso era lo que verdaderamente me atormentaba. Al final, con esfuerzo me acabe sobreponiendo a él, no sin aprender una lección más de Sekiro. Y es que este juego no deja de enseñarnos cosas.

                        Motivos y más motivos para la segunda vuelta

Además de las lecciones de la vida que nos da Sekiro, hay más motivos para darle una segunda vuelta. El primero de estos y el principal, es que queremos más del shinobi, y hasta la llegada de un futuro dlc nos encontraremos huérfanos de asesinatos ninjas. El segundo motivo es para los completistas y perfeccionistas, es el conseguir el tan ansiado trofeo platino del juego. El cual no se conseguirá en una, dos o tres partidas, sino en cuatro, ya que el juego tiene hasta cuatro finales diferentes y cada uno de ellos con un trofeo diferente. Podéis realizar una pequeña trampa y realizar un backup en determinados puntos, para conseguir ver los cuatro finales en una misma partida, pero esto le quitaría gracia al juego.

Otro detalle a tener en cuenta, es que para mejorar todos los artefactos de tu prótesis shinobi al máximo te harán falta 12 lapislázulis, y por cada vuelta solo conseguirás 6, con lo que obligatoriamente tendrás que acabarlo dos veces.

Así que amigos y amigas, no seais tímidos y afilar vuestra katanas para acabar más de una vez Sekiro: Shadows die twice. O por el contrario pensáis que no hace falta acabarlo una segunda vez.

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